Plaza del Pilar de Zaragoza : El «salón» de la ciudad

Hasta llegar a Ricardo Usón y su concepto de «Salón» de la ciudad, Ricardo Magdalena, José Yarza, Regino Borobio y Enrique Huidobro aplicaron sus teorías urbanísticas en este amplísimo espacio que se extiende ante las dos catedrales de Zaragoza, Lonja, Palacio Arzobispal, Ayuntamiento, los antiguos Juzgados y otros edificios.

El primero de ellos, Magdalena, en 1879, alinea con otras construcciones de la plaza la del pasage de El Ciclón, pasage —sí, con g, en grafía de la época—, que, en realidad, se llama de la Industria.

Pasage de El Ciclón de Zaragoza

Yarza, en 1914, transforma en una las plazas de Nuestra Señora del Pilar y de La Seo. Borobio, en 1936, desarrolla su criterio de plaza-avenida. En 1943, consecuencia del conflicto bélico, se erige en el extremo oeste de la plaza-avenida, y la cierra, el monumento a los Héroes, debido a Huidobro, en colaboración con los hermanos Moya.

La mal llamada plaza de las Catedrales llega, al final de la década de los ochenta, estructurada en cinco áreas de trazos diversos, atestada de tráfico rodado, convertida en aparcamiento. Se habla de «espacio incongruente» y de poner término a «tan penoso panorama»; surgirá de estos análisis el diseño de un nuevo espacio escenográfico, el «Salón» de la ciudad, definición de reminiscencias venecianas.

El «Salón» de la ciudad de Zaragoza

Se trata de ordenar un espacio en función de su propio ser; así se dibuja una plaza longitudinal, paralela a la fachada histórica de la ciudad, al decumano máximo y al río Ebro. El norte de esta plaza lo integran las llamadas piezas arquitectónicas públicas, el sur, principalmente, edificios de uso doméstico y comercial.

Buscará el mencionado espacio, de 32.500 m2 —doble superficie peatonal que la habida antes de la reforma—, ser tránsito de lo monumental a lo sencillo, a la par que enlace de elementos asimétricos y dispares, sin recurrir a soluciones narcisistas. Se partirá, para ello, de lo desarrollado por Regino Borobio, mantener su idea de unidad, prescindiendo del troceado de las plazas, para afirmar el carácter peatonal de las mismas.

El pórtico construido en el lado meridional acentúa aquella unidad, al enlazar con los de los edificios de los extremos de la plaza, el de los antiguos Juzgados y el del Gobierno Civil.

Ornamentación de la Plaza del Pilar

En el extremo oriental de la plaza se levanta una arquitectura monumental de agua, a modo de cascada-estanque. Representa el contorno de Centro y Suramérica y viene a recordar la vinculación del Templo de Nuestra Señora del Pilar con la Hispanidad; contorno que no recoge México. No lejos de la cascada-estanque existe un globo terráqueo.

En el extremo occidental, en lo que es propiamente plaza de La Seo, el zaragozano llama «cubo» a lo que es un prisma de base rómbica, apoyado en cuatro columnas troncocónicas, y que es el acceso a una superficie subterránea en la que se instalará el Museo Histórico de la Ciudad.

Enfrente de la Lonja, lo que se concibió como zona de descanso, en torno al monumento a Francisco de Goya, que el Banco Zaragozano regalara «a Zaragoza» en 1960, obra de Frederic Marés.

Plaza del Pilar de Zaragoza : El "salón" de la ciudad

Y en el centro geométrico del «salón», en el suelo, con caracteres de bronce, esta frase: «Columnam ducem habemus quae nunquam defuit per diem nec per noctem coram populo. Excmo. Ayuntamiento, 1991.» (Tenemos por guía a una columna, que nunca faltó al pueblo ni de noche ni de día).

Magnitudes de la Plaza del Pilar de Zaragoza

De granitos varios —gris de La Cabrera, rojo de Finlandia y negro de Suráfrica—, es el suelo de la plaza; se emplearon 21.500 metros cuadrados. Mármoles usados: Arabescato italiano, rosa portugués, rojo Alicante, travertino romano y verde ivory.

Precisáronse 75.000 kg de acero inoxidable y 2.600 m² de bronce. Se instalaron: 1.600 metros de tubería de drenaje, 1.100 metros de tubería de fundición, que reemplazó a la de fibrocemento, 201 metros de tubería de saneamiento y 26.500 metros de conducción de PVC, por el que discurren las líneas telefónicas, eléctricas y de megafonía.

Plaza del Pilar de Zaragoza

La iluminación, básicamente 16 torres, produce un efecto de 55 lux, ampliables a 80 lux. En 20.000 metros cuadrados subterráneos se acomodan 860 aparcamientos.

El municipio invirtió en el «salón» de la ciudad 2.500 millones de pesetas. Fue inaugurado en mayo de 1991.